A tres décadas de su fundación, el Movimiento Al Socialismo (MAS) atraviesa su momento más complejo y dividido. En el día en que se conmemoran los 30 años de la creación de la organización, el MAS ya no se percibe como una unidad monolítica, sino como un conjunto de facciones que responden a diferentes líderes: Evo Morales, Luis Arce y Andrónico Rodríguez. Esta fractura interna ha marcado un hito en la historia del partido que, bajo la dirección de Morales, consolidó uno de los gobiernos más largos de Bolivia.
El presidente Luis Arce, el exmandatario Evo Morales y el presidente del Senado, Andrónico Rodríguez, se han convertido en los principales protagonistas de esta división que parece cada vez más irreconciliable. El MAS, que fue la columna vertebral de los gobiernos del Movimiento al Socialismo durante casi 14 años, ahora enfrenta una serie de tensiones que han debilitado su cohesión.
Este viernes 28 de marzo, en los actos de conmemoración, Arce y sus allegados realizaron una ofrenda a la Pachamama en el ingreso a los Yungas de La Paz, destacando los «logros» de lo que consideran el «proceso de cambio». Sin embargo, lejos de los festejos en la sede del gobierno, Morales se encuentra en Lauca Ñ, trabajando en la creación de su nuevo partido, Frente Para la Victoria (FPV), en el marco de un congreso de «refundación» del MAS. A pesar de un proceso judicial en su contra, Morales sigue buscando fortalecer su base de apoyo para las elecciones de agosto, y no ha dudado en lanzar críticas al gobierno de Arce, augurando que su exministro no logrará superar el umbral del 3% necesario para mantener la sigla del MAS.
Por su parte, Andrónico Rodríguez, líder del Senado y considerado por muchos como un posible candidato presidencial, sigue sumando adeptos dentro del MAS, aunque ha negado ser candidato. Sus seguidores trabajan activamente en la promoción de su imagen, incluso encargando poleras y gorras con su nombre, mientras que los «androniquistas» abren casas de campaña en diversas regiones.
El escenario político del MAS se perfila cada vez más polarizado, con los «evistas», los «arcistas» y los «androniquistas» luchando por el control del partido y por la representación en las próximas elecciones. Mientras tanto, la lucha por la unidad y el futuro del MAS sigue siendo uno de los temas centrales de la política boliviana, con todos los ojos puestos en lo que sucederá en los próximos meses.